Editorial 5: La convención, la convención, la convención.

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Si están leyendo este editorial a minutos u horas de su publicación, me encuentro en la ciudad de México atendiendo algunos asuntos familiares, de modo que si me perdí algo muy relevante a este respecto es porque escribí esto con antelación. Aprovecho como siempre para mandar un cariñoso saludo a los lectores de este blog y seguir felicitando a sus autores que semana con seman mejoran su contenido. El cielo es el límite gente.

Mucho ha pasado desde que las convenciones de anime, manga o comics comenzaron en México, y mucho sigue pasando hoy en día, pero al parecer lo que no llega a suceder, es que estemos conformes con alguna, mucho menos con el asunto completo de las convenciones.

En estos días he leído muchas opiniones al respecto de colaboradores, figurines, organizadores y hasta algunos de mis amigos del Ñoño Team Guadalajara. Y el consenso parece ser que esta vieja mula ya no es lo que era. Pero seguramente quien lee esto quiere saber más bien cuál es mi propia opinión,  como siempre, tendremos que hacer un poco de historia.

Cuando comencé en el mundo del Manga y el anime allá por los 90, en mi Natal Morelia solo conseguíamos anime pirata con “el Don” de Servicentro, de repente podías cachar fotocopias de mangas hentai en español vendidos por debajo del agua en tiendas de videojuegos, y era posible conseguir OSTs y revistas en estos mismos lugares siempre que no preguntaras su procedencia, pero de convenciones, poco o nada se había escuchado. Revistas especializadas como Domo o Seinen anunciaban en sus páginas eventos como la Feria de la Historieta o la legendaria Mecyf, pero solo podíamos soñar con asistir.

La primera a la que pude entrar fue la sexta (y probablemente última) gran feria de la historieta en la ciudad de México. Se realizó en el segundo piso de un edificio el cual la verdad no se saturó como acostumbran saturarse las conves hoy en día, el concurso de videojuegos era una tele y un N64 con Smash Brothers si no me falla la memoria y el stand más exitoso fue el del editorial que hoy día publica conexión manga en que promocionaban “chicas trabajadoras” el primer librito pornográfico al estilo manga que yo había visto publicado en México, y admito que sí me llevé bastantes números. El lugar era pequeño y no había gran cosa que hacer pero eso sí, el propósito, que era dar a conocer comics nacionales al público se estaba cumpliendo, quizá no con el éxito que hubiesen querido.

La segunda fue la cuarta entrega de la hoy infame TNT. Y WOW que diferencia. El centro de eventos de Tlatelolco era un lugar gigante desde mi punto de vista, y había de todo, incluso gané mi primer concurso de karaoke cantando “Snow Drop” contra la única otra participante que interpretó “I will always love you”. Nadie se quejaba de los miles de productos piratas y cada 3 metros había una pequeña conferencia hecha por los fans acerca de algún tema relevante, eso sí público así como público no tenían. Aunque yo lo achaco a que los sonidos se entorpecían entre sí. Y también ahí tuve mi primer acercamiento al cosplay, aún guardo ese número de Conexión Manga en que circulé a las cosplayers que conocí en la convención simplemente hablándoles, pues en ese tiempo no saltabas a la fama con tus disfraces ni se te subían los humos. De hecho coleccioné correos y teléfonos de cosplayers y pude tener una relación semi formal con una de ellas. No es como si hoy día fuera imposible,  pero vaya que era fácil en comparación.

Con el tiempo esto de la convenciones fue parte de mi afición al anime y asistí más frecuentemente. Si bien probé la Mole, y hubo concomics en mi ciudad, la TNT era el evento para el que se organizaba la banda. La razón de ahorrar todo el año, pues ahí encontrábamos cartas, videojuegos, figuras, series, soundtracks, y podíamos asistir a conciertos de músicos japoneses y coreanos, algo que nunca habíamos siquiera soñado. Para entonces mi papel en ellas también había crecido, en los años que asistí fui participante, ganador y juez de varios concursos de Karaoke y formé una genial amistad con algunos miembros del Ñoño Team (un saludo al marmota) y comencé a de vez en cuando ayudarles en sus actividades. También dentro del primitivo Leviatán ayudaba a organizar el Tour a la TNT, y cuando la Concomic llegó a Morelia con los actores de doblaje comencé a grabar entrevistas, fui cosplayer, y hasta dimos una conferencia sobre podcasting en la única puesta de la Animich. Sin olvidar mi breve tiempo como vocalista de Kushi-Ball gracias a lo cual también pude ser parte del entretenimiento, y comencé a odiar a la Concomic.

Esto se los cuento solo para que tengan idea de lo que he vivido y entiendan un poco mejor lo que voy a escribirles. Y es que cuando leo sobre las convenciones actuales, a las que ya casi no asisto, solo leo quejas, y pleitos entre los que organizan una y otra. Dudo mucho que lo que provoca tanta indignación sea nuevo, pero hoy en día ha crecido en importancia porque, lo que sí ha cambiado mucho con los años es que las convenciones son cada vez menos un espacio y más un negocio.

Los fans del anime y el manga, así como los de los comics, el cine y la televisión, son cada día más y han evolucionado en una generación en la que el consumo crece en importancia. Yo mismo resalto la importancia de adquirir nuestro anime legalmente y en forma para fomentar su disponibilidad. Pero en cuanto a espacios, veo con cierta desilusión que lo que menos importa hoy día es el medio y más el consumo. Las convenciones ya no son espacios de disfrute e interacción, sino de compraventa y promoción. Siempre estuvieron ahí, cierto, y su existencia no es lo grave, sino su absoluto protagonismo.

La primera vez que fui a la Mole y me dijeron que no había mesas para jugadores de TCG me pareció terrible, algo inaudito, las mesas eran el espacio para los roleros, los cartistas, los dibujantes amateur que se reunían a comparar talentos. Y solo un par de convenciones después, lo más normal era que si acaso existía un espacio con mesas, estuviera reservado a aquellos que pagaran su cuota para entrar a un torneo. Y de hecho, los mismos TCG ya no se tratan de jugar ni divertirse sino de ganar, y gana quien más gasta.

Yo no sé qué pasa en la Concomic, pero cada que asisto los eventos anunciados son los mismos, no me importó demasiado al principio pues la verdad soy gran fan de Mario Castañeda, Eduardo Garza y por supuesto de Ricardo Silva quien se ha portado maravillosamente con sus fans de Morelia, pero no deja de llamar mi atención que ya no viene Víctor Ugarte, ni Humberto Vélez y que los eventos de bailables K-Pop usan el escenario cada vez más tiempo. Y dicho sea de paso, quienes organizan actividades diferentes para los asistentes son los organizadores del karaoke o séase el Ñoño Team, pero no saben ya que hacer con ellos en la organización del evento, en la última los pusieron al lado del escenario principal. Y claro, nadie podía cantar a gusto y pocos se detenían a hacer fila pues obviamente los eventos principales acaparaban la atención. Ni siquiera quiero contarles mi experiencia en el concurso de bandas en el que, ganáramos o perdiéramos, salíamos sin dinero y muy enojados, de una vez se los comento: tener una banda es mucho trabajo y sacrificio, como para hacerlo por el reintegro de la entrada al evento.

Pero todo esto pasa porque el enfoque de los organizadores es el proporcionar espacios a los expositores que les pagan por el derecho de estar ahí, y los eventos son un intento de vender entradas. Pero hablemos un poco más de las consecuencias, uno de los miembros del Ñoño team escribía hace poco más de un año que los torneos de videojuegos no tenían mucho chiste dado que se hacen en teles normales, en un espacio compartido y sin buenos premios siquiera. Tiene algo de razón, pero en mi opinión, su queja viene del hecho de que ya ha aceptado el valor costo-beneficio del evento como el factor a considerar. Yo entendía el espacio de videojuegos como las “retas”, es decir que ibas a lucir tu habilidad ante desconocidos en vivo y quizá hacer unos cuantos amigos, igual que como solía ser en las mesas del Yugi-Magic, incluso en el karaoke era una regla no escrita echarle porras a tus rivales en el concurso, porque por si no lo saben, el peor enemigo del cantante de escenario es el público indiferente, era digamos, una cortesía competitiva. Quiero pensar que solo en la concomic de Morelia se está perdiendo esto pero sospecho que no es así.

Extrañamente, en la concomic anterior se armó un muy buen ambiente gracias a la ubicación del karaoke aunque no era la mejor, (en la entrada, entre los baños) y ¿Saben que la hizo tan especial? Que la gente estaba en contacto, podíamos convivir sin el ruido externo de los eventos y se formó un extraño lazo entre todos que ayudó a que una bola como de 30 personas cantáramos non-stop todos juntos un montón de temas nostálgicos. Mi amigo el marmota podrá decirles que no siempre se logra algo así, pero cuando se logra, es fenomenal. Y no viene de que pagáramos más o menos o el lugar fuera más grande -de hecho ese año la convención rentó un lugar mucho más pequeño -sino de que nos unimos y nos pusimos  como meta divertirnos, algunos nos conocimos y otros nos reencontramos ahí, pero se creó un sentido de comunidad que perduró incluso cuando varios nos volvimos a ver en el festival medieval y la diversión corrió imparable durante todo el día.

Otro problema es que hoy más que nunca las convenciones son un negocio, y como tal tienden a crecer, eso sería fenomenal si no fuera por el ya muy difundido pensamiento capitalista de mejorar solo lo que se refleje en mayores ganancias a menor plazo. Lo que resulta es que las convenciones se hacen cada vez con mayor frecuencia, en más ciudades, y cada vez hay más convenciones en sí. Y pocas, o tal vez ninguna se ha dedicado a mejorar lo que ya tienen, todas quieren acaparar el mercado saturándolo, en lugar de hacer el producto más atractivo (aunque esto de hecho pasa con todo). No tenemos espacios más grandes, mejor cuidado en el sonido, las luces o la acústica, no vemos más y mejores invitados ni el uso de la tecnología para ayudar a los eventos, sino simplemente lo mismo, o un poco peor, repetido con frecuencia creciente.

Quiero aclarar que no se trata de “volver a los valores de antaño” porque créanme, no es como si antes todo fuera perfecto, hay cosas que necesitaban mejorar y lo han hecho y otras que después de muchos años siguen y seguirán siendo un problema. Se trata sí de mejorar y evolucionar con el paso del tiempo, y no de expandirse y estirar el esfuerzo haciéndolo delgado. Lo que requerimos, como fandom es una revisión de actitud, gran parte del declive se puede evitar si simplemente comenzamos a convivir un poco más, si nos alivianamos un poco, y nos dejamos de denigrar unos a otros. De ese modo de la nada cada evento será mucho más divertido aún si por sí mismo no se presta al convivio.

¿Quién tiene la culpa? Cada quien tiene su cachito. Los organizadores están supuestos a proporcionar espacios, si lo hacían antes pueden hacerlo ahora, el consumo no se va a ir, pero si se recauda por el consumo debe de usarse a favor de la comunidad. Una convención es por definición donde convergen los miembros del fandom, es el espacio para conocerse y convivir. Desde mi punto de vista, si bien no me quejo de los concursos y conciertos ni de los invitados especiales, porque la verdad es que los disfruto mucho, el sentido de las convenciones es el unirnos para disfrutar nuestro fanboyismo o fangirlismo juntos. Todo lo demás sale sobrando.

¿Estoy mal?

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Un comentario en “Editorial 5: La convención, la convención, la convención.

  1. Muy buena editorial Ryo y muy buenos puntos los que mencionas. Esto de las convenciones siempre es tema “delicado”, por decirlo de algún modo; aquí en mi pueblo se puede decir que hay dos, no son la octava maravilla pero cumplen para echar relajo con los amigos un rato, además de que al menos se preocupan por traer actores de doblaje y cosplayers; pero el problema radica en que hubo broncas entre los organizadores de ambos y quedaron en malos términos aunque esto se podría decir es unilaterlal, tanto así que los organizadores de un están betados en el otro, pero bueno esto siempre termina sucediendo, solo espero que esto no termine por desaparecer o empeorar.

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