Secuencialidades Nerdgásmicas: Saga

¡Sé que eres vieja! y he estado lidiando con eso, pero cuando te veo no me importa, porque de verdad me gustas ¡Y para tener 37 años, las mantienes bien! […] Bueno, si de verdad tuvieras 29, entonces habrías sido una niñita la primera vez que viste a los Ewoks y los habrías amado.

Barney Stinson – How I met your mother.

Ok, duré una semana con esa primera frase esperando a ser continuada, ¿por qué? por los ositos cariñositos.

Nótese que parece que no tiene absolutamente ni un cogote que ver la gimnasia con la magnesia, pero en este caso y sobretodo aquí en México tiene mucho que ver.

Eran los finales de los ochentas ¡Qué tiempos aquellos… tan de la chingada! Ok no me lo tomen a mal pero sí; estábamos bien jodidos, aunque por ser niños eramos felices. En lo personal la gran, gran, graaaaan mayoría de las expresiones culturales de los 80’s se me hacen insoportables. No, yo no soy de las que se ponen a cantar a Pandora en el karaoke ni tampoco a Ana Gabriel, para eso están mis vecinos y he estado en más de una ocasión tentada en comenzar una Yihada cuando escucho que empiezan a poner a “Pepe Pepe” que es la señal inequívoca de que por el resto de la noche me aventaré el repertorio desafinado de los terribles 80’s. Y sin embargo no importa que tan horrendas me resulten las canciones, por lo menos tenían la voz para cantarlas.

Es aquí cuando comienzo con algo que a mi parecer fue la infamia de los 80’s: el comic.

Y ahora ustedes gritarán a lo largo y ancho “¡¿QUÉEEEEEEE?! ¡¿Dónde dejaste a Alan Moore y a Frank Miller?!” En Estados Unidos señores, a mi rancho ni se asomaron.

No tengo ni jodida idea de como eran los 80’s en las ciudades grandes, pero sí tengo idea de como eran los 80’s en las ciudades chicas y en los pueblos. Por lo menos la distribución en la ciudad donde vivía era muy mala. Si ustedes leyeron a Frank Miller, Neil Gaiman o Alan Moore en esa época perdón, pero estoy segura de que más de uno podrá estar de acuerdo conmigo en que la industria del comic en el país de esa decada fue un asco.

En realidad los pocos cómics que llegaban eran los peores y entre los mejores teníamos a Condorito y Karmatrón. Ahora vamos a lo interesante. Entre esos comics que llegaban (del apartado “te lees esto porque en la ciudad ni librería hay”) estuvieron los de los Ewoks y los Ositos Cariñositos ¿De qué trataban? básicamente de las mismas mamadas; la única diferencia entre ambos es que unos eran ositos extraterrestres y otros eran ositos maricones. Esa es la única diferencia. No fue sino hasta hace poco que me di cuenta de que esos comics fueron idea de Marvel, e inclusive existe una portada donde sale uno de los ositos cariñositos en cuyo margen de están los superhéroes Marvel. No, no es broma. Me boté de risa.

Dafuq dude?!

Ositos Cariñositos #7 Editorial MARVEL. Dafuq dude?! Because fucking drugs!

En Estados Unidos ambos títulos salieron por separado. Aquí en México parece que les valió madre de lo que estaban hablando y salió como si fuera un mismo título bajo el nombre de “Festival Fantástico” algunas otras personalidades que se podían leer en otros números eran los Muppet Babies, los Thundercats, Heathcliff… y algunos otros que solo provocan que quieras seguir hundiendo tu cabeza en un hoyo en la tierra a profundidades nunca antes vista cuando te toca confesar que esos fueron tus primeros comics.

¿Y qué chingados tiene que ver esto con Saga?

Antes de casarme tenía seis teorías de cómo educar a los niños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.

John Wilmot

A decir verdad la historia de esta co-rrelación es bastante patética. Pues para empezar aún no logro encontrar el número de los ositos cariñositos del cual hizo que me recordara Saga.

Era por allá por el año de 1988 u 89, si no mal recuerdo claro está. En ese entonces perseguía a mi madre como una sombra pidiéndole que me leyese un cuento (traumas de la niñez. Ya saben ustedes como son esas cosas como buenos nerds/geeks/ñoños/frikis) tal y como lo hacían las mamás en las teles y en las películas. Ya hubiese sido una excusa o por falta de tiempo, el chiste es que nunca lograba mi cometido y regresaba con el cuento entre las manos y con una sensación de derrota que a veces me hacía llorar.

Para mi siempre fue algo profundamente frustrante no saber leer, por lo que el hecho de que se me leyera algo había sido una de mis fantasías infantiles más codiciadas. Probablemente chingué demasiado a mi madre, porque después de una cantidad incontable de cuentos y súplicas logré que me leyera algo y no era un cuento, era un cómic. Hasta la fecha el recuerdo persiste como la única vez que alguien me leyó un relato sin saber yo leer. Era un comic de los ositos cariñositos. Probablemente fue aún más patético que desde el segundo que mi madre terminó de leerme el comic yo comencé a “releerlo” una y otra vez sin parar, no hace falta decir que mi madre (también mi padre para ser sinceros) jamás accedió de nuevo a leerme ni un chiste (miento, en el caso de mi padre me leía y releía problemas de matemáticas y física que ni por asomo entendía).

Espera, deja y busco mi violín

Espera, deja y busco mi violín

Ese es el extraño vínculo que unió mi historia a la de Saga. Un vínculo de auténtica y pura paternidad… y también los Ewoks por extraterrestres claro está.

Es un hecho bastante curioso que la forma más simplista de describir a Saga sea como “Una opera espacial sobre un amor imposible”. Sinceramente de imposible la historia no tiene ni un ápice ¿Qué amor imposible logra sobrevivir para ver crecer a su hijo? Si hubo la posibilidad de fajar, concebir y criar a tu hijo importándote muy poco la opinión ajena ¿no coincidirían cuando digo que a todo el mundo se le antojaría un amor imposible así?

Pero el detalle no termina ahí. No se trata de ver la paternidad desde un solo punto de vista o de ver la paternidad como unico punto por el que puede ser disfrutada. Eso es lo auténticamente interesante de este comic. ¿A cuántas personas creen que pueda atraer si se les dice que es una ópera espacial con trasfondos fantásticos y que trata el tema poco común de la paternidad? ¡Por su madre no me vayan a salir con “Star Wars”! (por mucha o poca influencia que tenga en la historia).

Para empezar tenemos a Marko Y Alana. Resulta que ambos pertenecen a razas distintas que se encuentran en guerra; Alana viene del planeta Landfall, conocido por su avanzada tecnología y cuyos habitantes poseen alas, mientras que Marko proviene del satélite de Landfall: Wreath, de pobladores que parecen estar muy familiarizados con la magia y que poseen cuernos. En un toque “Shakespeareano” ambos se enamoran y terminan teniendo una hija con cuernos y alas de nombre Hazel quien va a actuar como narradora de la historia. Eso es lo básico para entender la historia, eso y el hecho de que los bandos en guerra se han asociado con otras razas, planetas y asesinos y que parece que todos y cada uno van tras la feliz familia que está más interesada en los problemas de sus relaciones con los demás que en la persecución. Digamos de manera breve que eso nos deja hasta el momento con 3 arcos argumentales. Lo que podríamos decir como: La huída, la persecución y el refugio.

Alana. ¡Al diablo con la guerra!  Yo me pongo a leer.

Alana. ¡Al diablo con la guerra! Yo me pongo a leer.

La huída nos cuenta la historia desde el nacimiento de Hazel hasta que los papás logran salir del planeta donde nació: Cleave. Si bien todo comienza como una historia tipo Romeo y Julieta muy pronto te das cuenta de que a pesar de vivir un amor imposible Marko y Alana superan el obstáculo y el cliché para convertirse en padres. Y es ahí cuando ves el otro lado que nadie te dice: si bien es difícil ser rechazado por tu propia gente, es la crianza de un hijo y los problemas de pareja los que siempre van a tener un protagonismo mayor que el rechazo. Dicho en palabras de Hazel “Si hay algo completamente opuesto a la luna de miel eso es la primera semana después de que tienes a tu primogénito”. Claro que el hecho de estar huyendo no hace las cosas más sencillas para los protagonistas. Sin embargo es la misma huída la que le proporciona el toque realista a esta paternal historia.

Es una chinga tener un hijo, eso todo mundo lo sabe, pero cuando tienes a todos tus contactos (con hijos) poniéndote lo bonito que se ve, lo lindo que hace esto o aquello, etc., etc., te quedan de dos sopas; puedes pensar “Aaawww, qué lindo, yo también quiero uno” o bien terminar pensando “Ajá meteme lo pendejo… ¿cuántas veces te tuvo que surrar, vomitar y escupir para que le pudieses sacar una foto donde estuviese dormido y/o sonriendo y eso sin contar las noches que llevas sin dormir?”. Ese es el primer acercamiento a la paternidad que tenemos en el comic; digamos que no es que le crea a los papás que todo es “bueno y bonito”, sino que pareciera que parte de la perfección de un bebé consiste en cagar, comer y llorar ¿qué tiene de malo admitir por un instante que estás hasta la madre de que tu hijo sea una máquina especialmente diseñada para hacerte la vida imposible si ello significa que te da muchos de los momentos más felices que puedas contar en tu vida? ¿qué tiene de malo la ignorancia en la paternidad recientemente descubierta? ¿acaso no es posible adorar a tus hijos y al mismo tiempo carecer de ese mítico y tierno instinto maternal/paternal que todo mundo insiste en su indispensabilidad de tener? No, no lo niego, “¿qué voy a saber yo que no soy madre?” pues sé muy bien que son esos mismos sentimientos los que veo en la cara de amigos y conocidos cuando sostienen a sus hijos; esa típica mirada de un mantra que se repite “amo a mi hijo amo a mi hijo amo a mi hijo…” y la cabeza gacha que dice “… pero el ‘señor’ me perdone de que ya me tiene hasta la madre”. ¿Qué eso es síntoma de ser mal padre? sinceramente no lo creo, creo que se necesita mucho amor y sentido común para admitir que tus instintos no te van a salvar ni te darán una ventaja en la paternidad. Precisamente es Alana quien sacrifica la mitología del instinto maternal para no sacrificar su sensualidad y su espíritu de lucha; de la misma forma Marko se involucra de una forma mucho más “maternal” con su hija y en muchos instantes vemos como sacrifica su propia “masculinidad” a favor del amor que siente por Alana, Hazel y su familia. Y ni qué decir de los pleitos en pareja que a pesar de ser un “cliché” nunca dejan de ser bastante verosímles y divertidos.

El arco de la persecución básicamente sucede en el espacio a través de breves estancias en “planetas” (no, no pienso aclarar las benditas comillas si se lo preguntan), “muertes” de personajes, MUERTES de personajes, viajes en árboles cohete (las maravillas del LSD si me preguntan a mi… aunque también podría ser producto del peyote o la ayahuasca)… Pero probablemente cabe destacar 2 puntos: La importancia de la imperfección en las relaciones en pareja y la huella que pueden dejar en nosotros nuestros abuelos.

Yo sé que la gran mayoría tiene sus propias experiencias con sus abuelos y realmente no pienso compartir ninguna de mis anécdotas con los míos; no quiero ni pienso abusar del espacio (no más de lo que ya tengo planeado abusar). Pero digámoslo solo de ésta forma y planteando una simple pregunta: sin contar el hecho de que sus papás fueron educados por ellos y que nacieron gracias a ellos ¿hasta qué punto le deben la vida a sus abuelos? No hay nada mejor que te toque un abuelo consentidor; hablo de esos abuelos que te abren los brazos tanto como tu los abres cuando los ves llegar o de esos abuelos que cuando te notan triste te preparan algo entrañable para comer, para nada estoy hablando de los abuelos que te malcrían convirtiéndote en moneda de cambio de tus padres… no sé por qué me ha tocado ver muchos estos en los últimos años. Inclusive es tanto el amor que un abuelo puede tener que “los remedios de la abuela” (y también del abuelo, no discriminemos) creanme que muchas veces son recetas inutiles que salvan vidas solo por el amor desinteresado con el que se hacen. Y no puedo negar claro está lo que éste arco me hizo cuestionar con respecto a mis abuelos.

Si me lo piden amablemente hago a un lado mi violín.

Marko me obliga a seguir tocando el violín. Can’t help myself!

Ahora que si se están preguntando por aquello de la imperfección de las relaciones en pareja… Vean al diablo con el diablo. El hombre sensible es demasiado sensible, el rico demasiado corrupto, el perfecto demasiado gay y las mujeres… pues las mujeres no sabemos ni qué queremos y por muy pitufo que queramos un príncipe les aseguro que el tono de “pantone” nada más no las va a convencer. Particularmente creo que es mejor no saber ni lo que uno quiere sino seguir el instinto de lo que uno desea. Pero vayan ustedes a saber que mi mente de vieja ñoña no carbura de la misma manera que el resto de mis congéneres.

En fin, quiero que por lo menos entiendan la necesidad de la imperfección de las relaciones en pareja. Ya me leyeron, entonces, ¡¿tienen alguna idea de lo que mi novio tiene que soportar a diario con mis opiniones?! ¿Entienden el punto? Prosigamos entonces.

El último arco argumental concluido de la serie es el arco del “refugio”. Por muy melodramático que suene es bastante preciso.

Realmente no quiero spoilear tanto este arco porque es el menos leído; así que me quedaré con el breve comentario de que éste trata más que nada los puntos de como se lidia con una perdida (de nuevo desde distintos puntos de vista) y los nuevos lazos sentimentales que éstas mismas perdidas pueden formar.

Y tras todo esto me toca darle un 8 en mi nerdgasdómetro. ¿Ustedes creen que es poco? No, yo creo que es lo justo.

¡Ven al lado oscuro de la saga! Tenemos gatos. (That's not a cat!)

Ven al lado oscuro de Saga ¡Tenemos gatos!… (That’s not a cat!)

No es la gran historia, no es el gran dibujo, pero parece que Fiona Staples y Brian K. Vaughan coincidieron en un mismo nivel y el uno nunca llega opacar al otro. Per sé ya es algo sumamente cabrón de lograr; y la voz en off de Alana que deja la impresión de estar leyendo un cuento… a veces logra sacar del baúl de tus recuerdos vivencias en apariencia futiles pero con un enorme peso en el desarrollo eventual de tu personalidad.

Eso por un lado y si no han captado el otro déjenme dejarlo bien claro. ¿Cuándo han visto una buena historia SOBRE la paternidad EN UN CÓMIC? Han visto hijos, sobrevivientes, aventureros, super-héroes, fantasmas, espectros, star wars… pero realmente es ese núcleo central de “el ser papá/mamá” el que en un principio me dejó pensando “¿Cómo putas hicieron para que la partenidad luciera interesante a alguien que no es padre?” Parece ser que es el punto central que muchos detractores de la serie (muchos de ellos fanáticos Hawkeye y que terminaron odiando a Saga por que ganó en la mayoría de las categorías donde ambos competían) no parecieron entender.

Sin duda alguna recomiendo muchísimo que lean y que disfruten del comic. Es de esos cómics que todo, absolutamente todo el mundo (sin importar el género de cómic que sigan) pueden disfrutar.

Así de simple es Saga. Es un punto de encuentro de amantes de todos los géneros cuya invitación depende de la voluntad del espectador a ser descubierto.

P.D.: Si alguien ha visto una manzana en un comic de los ositos cariñositos serían un amor si pudieran decirme el número o por lo menos de qué se trataba la historia. Mi novio se los agradecerá.

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