El Eco de Bowie

19 de Febrero. Muere Umberto Eco.

Italiano, filósofo, ensayista, semiólogo, comunicólogo, novelista, crítico de la posmodernidad, poseedor de 38 doctorados honoris causa, caballero de la legión francesa, eterno finalista en la nominación de los premios nobel y amante de los gatos. No señores, no fue solamente el autor de "El nombre de la rosa".

Pero sobre todas las cosas y a lo que concierne a nuestro ámbito fue uno de los primeros estudiosos del cómic.

Fue por el año de 1964 que Umberto Eco publica uno de los primeros estudios del cómic "apocalípticos e integrados". Eco era un estudioso que elegía su materia prima de la cultura masiva, y el uso del cómic como objeto de estudio enfureció a más de un académico que aceptaba la lectura de historietas en su adolescencia y niñez como un gusto culposo. Apocalípticos e integrados fue una bofetada que Umberto Eco le dio a los académicos y artistas y señaló el camino que podían seguir los teóricos del cómic y del cómic mismo como objeto de estudio académico. Solo hace falta recordar que para los 60's Marvel nacía y se empezaba a dar forma al cómic underground. ¿Qué tanta influencia pudo tener Eco en otros autores como Moore o Spiegelman?

Eco era uno de los autores más extraños que uno podía conocer. Eterno seductor con el verbo, perpetuo analista con el sustantivo. Creador de "ecuaciones semióticas" como ((U1 (mtn α1) ≡ γ1) · (γ1 (mtna2) ≡ u2)) → (u1 (mtf   α2) ≡ u2)  que usó en su libro de tratado de semiótica general para (intentar) explicar que el lenguaje cotidiano tal vez carezca de lógica, pero tiene precisamente una retórica; hasta puntadas del tipo "Jesús - comentó Paola -, me ha tocado desvirgar a mi marido a los sesenta años." de su novela no tan conocida "La misteriosa llama de la reina Loana."

¿Y por qué escribo sobre él? Porque aparte de "El nombre de la rosa" nadie hablará de él y aparte de su aportación a la semiótica pocos se darán cuenta del aporte académico que hizo a nosotros los ñoños.

Permítaseme acotar un poco el término ñoño y dejarlo a título personal por un instante. Umberto Eco fue la primera persona de la que supe que hacía análisis de cómics de manera seria... y vaya que si podía ser serio.

Eco un mentor invisible en mi escritura. Ya en la universidad mientras leía ensayos y aprendía algo de semiótica me tuve que enfrentar a la crítica de mi propio trabajo; la crítica más dura fue por supuesto y como siempre la mía, no en balde terminé quemando un manuscrito de 1200 páginas de un cuento escrito a mano y en el que llevaba trabajando más de 4 años. ¿Por qué lo hice? Primero porque era bastante malo y en segundo porque no me resulta muy agradable la idea de que mi obra (escrita o visual) quede bajo el ojo y escrutinio de las masas que juran y perjuran no saber de arte pero que se creen expertos (tanto en el ámbito visual como escrito) o de expertos que dicen saber todo lo necesario del arte pero que fuera de las pretensiones son incapaces de comprenderlo. En otras palabras: Sí, soy muy sensible a la crítica de mi trabajo. Así de importante termina pegando Eco: tanto como para que considere que el solo leer su obra no es suficiente homenaje...

Probablemente se dirán a sí mismos "pero es que pues ni lo conocí". Pero créanme que si no lo conocieron lo conocerán. Empezando por su último libro que resulta ser una crítica y análisis del periodismo y el manejo del Internet, pasando por la crítica a los personajes populares (entre ellos Superman y James Bond) transitando por su pasión a la investigación, su desdén al postmodernismo y el ya mencionado cariño que tenía por el cómic; Y si aún así creen no conocer a Umberto Eco y tienen una tesis pendiente pueden agradecerle a él que tiene un libro que más de uno de sus asesores (y hasta ustedes mismos) deben de tener leído. Básicamente Umberto Eco facilitó el proceso de titulación de cientos de personas a lo largo y ancho del globo.

Y no señores, no es que lo idolatre por sobre todas las cosas, es que simple y sencillamente ya son demasiados ídolos como para contener las lágrimas y la necesidad de dedicarles unas palabras. Solamente esta semana: Harper Lee (autora de matar a un ruiseñor), Alberto "El Caballo" Rojas y el queridísimo Jesús Barrero. 

Hemos tenido más de un momento duro desde principios de año, entre aquellos cuya ausencia más pegó estuvieron Alan Rickman, Maurice White (earth wind and fire) y por supuesto David Bowie. Incluso si me pongo a especular estúpidamente podría decirles que las muertes acaecidas desde el fallecimiento de Bowie no son más que ecos de personas que ya no quieren vivir en un mundo donde no exista su genialidad. Ante tal pensamiento uno no puede mas que sonreír... y luego pensar. Porque nos estamos quedando sin nuestros héroes de la infancia, de la adolescencia y hasta de nuestra universidad y no encontramos nadie que les sustituya. Como nerds puedo decirles que estamos perdiendo la inocencia.

Ya no hay nadie que cubra con su obra esos momentos en que queríamos gritar, reír y llorar como cuando niños; poco a poco nos damos cuenta que ese heroísmo inculcado por nuestros distintivos gustos es una falacia digna de competir con un Santa Claus o una hada de los dientes. Y por si fuera poco estos niños, estos milenials tan políticamente correctos se encargan muy bien de recordarnos su concepto de heroicidad: ser bueno con todo y ante todos, aunque no quieras y por sobre todo con cualquier clase de minoría aunque ello signifique pisotear a la mayoría. He aquí el héroe contemporáneo: la bondad como totalitarista.

Señores, ya no hay héroes, ya no hay caballeros blancos. Quítenselo de la cabeza. Ya no hay princesas esperando ser salvadas, tampoco hay damas que se hagan de armas tomar y los salven a ustedes. No hay "senseis" que los lleven por el buen camino y les enseñen el arte de la ecuanimidad. Y tal vez por una vez en la vida haya que aceptar dos realidades muy duras: este mundo tiene mucha heroicidad pero muy poca humanidad y tal vez la razón por la que nos estamos quedando sin nuestros ídolos es porque la vida misma está esperando a que tengamos el valor de convertirnos en unos.

Si creen que estoy siendo amargada o muy dura, tienen razón, pero siempre recuerden esto: hasta el café que a tantas personas gusta es amargo.

No tiene nada de malo reconocer una perdida de inocencia o la perversión de la humanidad. Una y otra vez lo he dicho y ahora se los digo a ustedes: los hechos y las visiones corruptas que existen a nuestro alrededor existen para que todo lo bueno y hermoso de la vida sea más atesorado y querido y brille por su fugaz presencia. 

Nunca he conocido a un autor tan racional y a la vez sensible como Eco. Y todo mi argumento expuesto del bien y el mal queda muy bien inmortalizado en su obra. Esa era su genialidad; mientras muchos eran absolutamente racionales o emocionales la mente de Eco dirigía la batuta de sus emociones y daba rienda suelta a ellas cuando lo creía conveniente ¡y qué genialidades! a pesar de su racionalidad pocas veces encontrarán a un autor que hable tanto del amor y que te haga ver sus virtudes y sus defectos de una manera tan objetiva y a la vez apasionada. En una sociedad que durante años se le ha dicho que la sensibilidad no tiene nada de malo y que uno debe de expresarse yo vengo a decirles que olviden el concepto, es estúpido. Siguiendo el ejemplo de Eco: siendo objetivos hay un lugar y un momento para las sensibilidades y un lugar y un momento para ser racionales, saber en qué momento se tiene que dar rienda suelta a uno u a otro es un arte que casi nadie está dispuesto a estudiar.

Y ese es mi punto: tal vez no puedan ser héroes, pero pueden ser humanos, tal vez no puedan ser los salvadores de la humanidad pero puedan salvarse a sí mismos, tal vez este es nuestro momento de darnos cuenta de que se nos ha confiado una tarea increíblemente difícil que es el convertirnos en los ídolos de las siguientes generaciones. Tal vez en lugar de esperar a que Superman nos salve debamos de trabajar en una forma de evitar que necesitemos su ayuda.

No es fácil, y estoy segura que más de uno no estará de acuerdo con mis palabras, son más que bienvenidos a disgregar con mis opiniones y mi sentir. Pero si les digo todo esto no es bajo ninguna circunstancia para insultarlos, es tal vez con el puro fin de proporcionar un poco de perspectiva ante los tiempos difíciles que se avecinan.

Señores, Bowie y Eco no son los únicos golpes duros que recibiremos este año. Les aseguro que vienen más, pero hasta de sus pérdidas podemos encontrar lecciones. Escuchen su música, lean sus libros, aunque nunca hayan reparado en su obra; porque no hay peor tragedia que ser un genio cuya obra no sea consumida con gran entusiasmo y voracidad.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s